miércoles 9 de junio de 2010

TABERNA AGRADO

¡CENAR CON GUSTO Y A GUSTO!














Pasear por la Gran Vía e introducirse en la zona Triball (barrio de las Maravillas) es un agrado prácticamente a cualquier hora del día, siempre hay movimiento, gente variopinta y si va acompañado de un tapeo, un picoteo, un desayuno, un cóctel… el paseo pasa a ser placentero y gustoso. Eso hice yo el pasado miércoles 2 de junio y aquí os dejo mi aventura.


Si se visita el barrio, con casi total acierto uno se topa con una Taberna que acaba de sumarse a la aventura hace apenas 4 meses, localizada en el número 1 de la calle Ballesta y con un apellido agradecido. Con su juventud, tal y como quien la regenta, Alberto Gozalo, esta nueva propuesta es ya un referente de la zona. Y es que lejos de un restaurante, un bar, una taberna; Agrado es una parada gustosa para disfrutar de una manera informal y entre amigos –o sólo si se tercia- de unas tostadas en la mañana, unas tapas al mediodía, una merienda o picoteo tras el trabajo “after work o drunch para los más modernos”, o de una cena sofisticada y -si me permitís- hasta romántica.


En la carta, un claro homenaje al sector cárnico – Alberto es un experto en esta materia prima, pues nos comentó que su familia tenía una carnicería, un negocio familiar de generaciones- y ello se

refleja en platos como albóndigas de foie, carpaccio de secreto, hamburguesa de buey cortada a cuchillo, chuletillas villaroy de cordero, entre otros placeres. Pero no sólo son reinas las carnes, uno puede sentirse feliz disfrutado de unos estupendos huevos de oca y pato –siempre en temporada- o un sofisticado caviar de esturión español; o tener un tapeo de primera con su oferta de tostas.


Sin olvidar prestar atención a la pared “pizarra” donde muestras las sugerencias del día y las novedades de la semana. La traducción es “local camaleónico a las horas del día, bocado perfecto para cada momento”.


Mi momento fue la noche y, para la ocasión, mi bocados fueron: tapita de cecina con almendras marcotas tostadas; mi cuit de pato con reducción de Pedro Ximénez y peras al vino –acertada combinación-; presa ibérica “plato de la casa” y añado “ impresionante”, finamente cortada se muestra apetitosa –rosada- y deja ver su aliño en boca “26 horas macerando con Lemon grass, soja, pimienta, lima y jengibre; Villaroy de chuletillas de cordero empanadas “al estilo oriental” y acompañadas de rollitos de riñones envueltos con baicon –la salsa sabrosa, densa, suave-. Este último plato es otro “crack” de su cocina, un crujiente donde la calidad del cordero se aprecia en ternura y paladar. Esta degustación llegó a su fin con el volcán de chocolate, acompañado con profiteroles de nata; que se vieron despedidos con un sorbete de manzana –que yo pensé que era de plátano-. Sin más, un as para guardar y aconsejar a los amigos; su autor, el chef Byron Cunning (Lágrimas Negras, Casa María…).


Y es que aún hay más, en las tardes-noches de los fines de semana entran en juego cócteles de Héctor Monroy –experto coctelero de Global Premiun-; atrevidos, sorprendentes, divertidos y una apuesta segura para disfrutar de las noches del verano. Tengo que decir que me encantó saber esto, probé algunas de las elaboraciones de Héctor en Madrid Fusión y no puedo decir nada más que “a qué esperáis para descubrirlos”.


Otro ingrediente agradable es la decoración, con recuerdos de taberna castiza se muestra con un estilo contemporáneo y donde el rojo y el negro marcan su personalidad, luz tenue. Esto aumenta con la validadlos del servicio, trato amable, correcto y atento; cualquier duda, sólo tienes que preguntar, los chicos de Agrado están a todo. Otro plus que sumar es que cuenta con terraza. ¡Buen apetito!



Taberna Agrado (Calle Ballesta, 1. Tel. 915 216 346)

Precio Medio: 25-35 €

Horario: De 10.00 a las 2 hs de la madrugada

Cierra: domingos

domingo 30 de mayo de 2010

Ö!MYGOOD

Las recetas a punto de plantarse el bikini

Después de un largo invierno, empapado de agua y días grises, el sol empieza a ser protagonista y se prepara para recibir el verano, tan esperado por muchos. Unos días faltan para ese 21 de junio que marca oficialmente el cambio de estación, pero los preparativos para su recibimiento ya pueden percibirse.

Nosotros, habitantes del planeta, ya estamos con el cambio de equipaje; las sandalias, los shorts y el bikini “en breve” salen a la calle; los restaurantes y bares inauguran sus terrazas donde las cervecitas harán su agosto;

...Y, cómo no, los platos se quitan el abrigo, se ponen bien fresquitos y sacan el abanico.

Sin duda, las sopas frías serán las reinas de las mesas y el gazpacho el invitado fiel; las ensaladas, damas que mantienen el looc de primavera buscando los colores del verano; y los helados a la cabeza, aunque se ven “a veces” frenados por “uy, qué engorda”.

Yo no suelo ser de las que se frenan ante los helados, siempre estoy dispuesta a comerme uno cuando el cuerpo me lo pide; incluso en el invierno, para mí no tienen temporada, siempre lo recibo encantada. Por otro lado, están los yogures, aceptados por todos y presentes en casi todos los hogares. Y éstos no suelen ser frenados por “no que engorda”, son vistos como un producto saludable.

Yogurt Helado, un placer sin remordimientos

En la heladerías es fácil encontrar helados sabor “yogurt”, no es novedad alguna; pero sí es novedad Frozen Yogurt, un concepto neoyorquino que acaba de aterrizar en Madrid. Hace unos días asistí a una cata “helada” en la tienda Ö!MYGOOD (C/ Sagasta, 32. Telf. 91 594 28 01), ni más ni menos que 18 apuestos probé.

La iniciativa cuenta con Ana Pico como gerente-directora de marketing y Javier Aparicio como asesor gastronómico. Ella misma nos contaba que fue en un viaje a New York, donde los descubrió, al probarlos pensó “no todo el placer mata, engorda o es pecado” y lo tuvo claro “había que montar algo así en Madrid, cómo podía ser que aún no estuviera”, ahí estaba su oportunidad y han ido a por todas.

¿Qué nos ofrece Ö!MYGOOD?
Para empezar, son una receta única, completamente artesanales y unas creaciones culinarias originales y diferentes. El yogurt es el elemento principal de los frozen yogurt y lo podemos encontrar con diferentes modelos, texturas, sabores y tamaño; los hay para todos los gustos, eso sí, todos atrevidos y curiosos. Podemos elegir entre:

  • Frozen Yogurt (con 18 toppings para combinarlos: cereales, frutas frescas, siropes, dulces varios, desde cake de zanahoria a Brownie).
  • Smoothies –Batidos con fruta fresca y con base de yogurt, leche de soja o agua-.
  • Bakery –Pasteles y bolos-
  • Ölmycoffes –Cafés helados-
  • Ölmyteas –Amplia variedad de tés frios-.
Una opción para el empezar de forma saludable el verano, a cualquier hora, para desayunar, a media mañana, de postre merienda… hay tantos que puedes elegir uno para cada momento. Las características que le hacen ser un producto sano, natural y apetecible podemos decir que son: sabor natural, 0% grasa (bueno nunca es 0 %, pero casi) y bajo en calorías.

Tras la cata resultó que el más votado y, por tanto, favorito de los allí presentes, fue el Frozen Yogurt con semillas de Soja caramelizada, piña y té matcha. Sin embargo, a mí el que más me sorprendió fue el Smoothie melón, té matcha verde y menta con base de yogurt -espumoso, refrescante, aromático y perfecto para picar a cualquier hora, un batido muy recomendable-. Hay que decir que con la base ya tienen mucho ganado, porque es cremosa y ligera; luego cada cual que elija. Hay 3 tamaños y se puede disfrutar a partir de 2´40 €.

Y como nota positiva, os confieso que después de 18 helados dormí estupendamente, así que sólo puedo decir ¡a qué esperáis para probarlos! Y si pasáis por allí y tenéis la suerte de encontraros con Ana, preguntarle el porqué del nombre, curioso el logo. Además de observar el local, muy acorde con el producto, Light pero rompedor.

Retrogusto: os recomiendo que, al igual que podéis tomaros un yogurt helado con diferentes aspectos en ÖMYGOOD, juguéis en casa a tomaros un yogurt divertido; yo suelo comprar yogures desnatados, así un día me lo tomo con cereales, otros con frutas y sirope, con café, lacasitos, y lo que dicte vuestra imaginación. UY, casi se me olvida... Además, son aptos para celiacos, 0% gluten, y los smoothies pueden tomarse con leche de soja, por lo que también pueden tomarlos quienes sean intolerantes a la lactosa.

lunes 24 de mayo de 2010

RESTAURANTE DE PRÁCTICAS FUENLLANA

“Buena mesa y mantel”


Sitios para comer hay muchos, más en Madrid, asiáticos, peruanos, marroquíes, italianos, de comida española; con espectáculos, con magia, con actuaciones de flamenco… Pero, a veces nos olvidamos de los restaurantes-escuela, están ahí, al frente de sus comensales y realmente son una buena práctica. El otro día, un jueves 13 de mayo, disfruté del buenhacer de las chicas de Fuenllana.


Hay varias escuelas en la capital –Escuela Superior de Hostelería y Turismo, Hotel Escuela, Fuenllana...- que día a día abren sus aulas para enseñar a futuros profesionales de la Restauración; todas ellas cuentan con un restaurante de prácticas donde los alumnos demuestran lo aprendido, viviendo la puesta en escena “el trato con el cliente” en la sala; atendiendo las comandas y los fogones en la cocina. Os contaré la experiencia “a la mesa” en Fuenllana y ya me diréis si es o no, motivo de visita.


Menú degustación


Gazpacho de tinta con brocheta de calamares en Tempura y

Helado de aguacate con crujiente de maíz


Brandada de Bacalao con pilpil y caviar de naranja y zanahoria

Torrezno de vieira


Lubina con Carpaccio de callos a la madrileña y crujiente de camarones


Rabo de toro con espuma boletus y explosión de frutos rojos


Sorbete de limón con salsa de jengibre y bayas de enebro con gelatina de Gintoni


Dulces espera, Café o infusión


Un menú con platos de cocina renovada, con una buena presentación e intención “satisfacer a los clientes” y que, en esta ocasión, bien logrados en sabor, textura y combinación de ingredientes. En su punto el gazpacho, tradicional en sabor pero teñido con tinta, vestido de negro; original, el aguacate, pero su sabor mejoraría si se sirve atemperado, estaba demasiado frío, pero si se deja a temperatura ambiente deja ver su cremosidad; aceptable la brandada, pero pecaba de densidad, aunque el sabor estaba muy logrado; torrezno de vieiras pasajero, no pasa desapercibido a la vista, pero pierde fuerza en boca; la lubina sorprendente toda ella, atrevida y explosiva en sabor –uno de los platos de mar y monte que más me han gustado, nunca antes probé los callos laminados finamente simulando un carpaccio; el rabo de toro fue otro de los coronados, otra apuesta diferente y acertada, sabroso, se deshacía en la boca y la salsa llevaba efecto sorpresa “cosquilleos y sonido para los sentidos por los peta zetas integrados”. Finalmente, el postre era innovador, refrescante y digestivo, pero tenía excesivo jarabe en la base y sobraba el azúcar blanca añadida –resultaba un poco empalagoso-. El dulce espera se traduce en una sucesión de gominolas especiales –de cerveza, pétalo de rosa, trufada…-.


La impresión general muy positiva, salimos muy satisfechos y contentos por la buena mesa y el buen servicio. Realmente merece una visita, dos y tres, porque comer así y por unos 17 euros el menú (IVA incluido) es de bonoloto; de verdad, es un menú equiparable al que se puede degustar en un restaurante de alto nivel. Eso sí, no siempre las recetas salen igual –en restaurantes, en casa de la abuela…- y en un restaurante-escuela “donde sobre todo se trata de aprender” con más motivo, aunque sí puedo afirmar que las tres o cuatro veces que he comido aquí, siempre he salido contenta y bien llenita.


Como buenos acompañantes que daban elegancia a cada bocado: Cantosán Verdejo 100% (D.O. Rueda), en los entrantes y primero, y Bracamonte Crianza 100% Tempranillo (D.O. Ribera del Duero). Y con el postre nos sirvieron Olivante De Laura Semidulce de la Tierra de Castilla y León (90% Moscatel, 5% Sauvignon Blanc, 5% Verdejo), buena elección para despedirnos con un frescor dulce.


Solamente quería dar constancia de esta posibilidad que nos ofrecen desde Fuenllana. Por experiencia propia, sé que es una escuela que está apostando fuerte por una restauración de nivel, por formar grandes profesionales y transmitir la diferencia de las cosas bien hechas.


El Centro Educativo Fuenllana cuenta con una amplia oferta de ciclos formativo, Patronaje y Moda, Gestión de Alojamientos Turísticos, Dietética, Cocina y Gastronomía, Servicios en Restauración –este último es el que cursó esta sinestésica aficionada- y sin duda, lo recomiendo.



Centro Educativo Fuenllana

Travesía Fuente Cisneros, 1

28 922 Alcorcón –Madrid-

Tel. 91 614 47 29/30

domingo 25 de abril de 2010

MESÓN CUBANO, SABROSA SENCILLEZ

Espero que algún día pueda cruzar el charco y viajar a México, Cuba, Venezuela y más muchos otros destinos que tengo en el tintero. Pero, mientras tanto, disfruto de la cocina internacional que nos ofrece Madrid; a veces la busco, a veces se me presenta ella misma como pasó con el protagonista de hoy. Sin llamar la atención, y con cierto disimulo, en el número 4 de la calle Sandoval tenemos el Mesón Cubano. Unos días han pasado desde que pasé por allí. No conocía el sitio y mira que viví 3 años por la zona; por suerte, unos amigos de mi chico organizaron allí una cena y así fue cómo descubrí el lugar.

Nada más entrar percibes la calidez del ambiente, apoyada por un estilo desenfadado, colorista, sencillo, sin pretensiones. Sin más, apetecía sentarse y pasar un buen rato con los amigos. Inés, la anfitriona y por quien nos encontrábamos allí, pidió unas cuantas raciones “típica comida cubana”, para compartir. Nos fiamos de ella, pues estuvo trabajando aquí durante algún tiempo, así que le dijimos “pide lo que quieras”.

La mesa empezó a tener ritmo; las primeras notas las pusieron la Yuca con Mojo (4 €) y la ropa vieja (9 €); algunos esperábamos la yuca frita y un cuenquito con mojo “recordando las papas arrugas con mojo canario”. Sin embargo, nos saludaron unas “patatas” gruesas de yuca, aspecto brillante, textura crujiente, intenso sabor apreciándose el cítrico del limón. Un bocado muy recomendable y que se come solo. La ropa vieja cubana no es un plato “reciclaje” del cocido sobrante; en Cuba es un plato de estreno con carne deshilachada de la falda de ternera y salsa de tomate, en la mayoría de las veces acompañada de arroz.

A continuación fueron llegando: lonjas de cerdo asado, picadillo habanera, alitas fritas… picoteo de ésos que enganchan, casi como los frutos secos, uno no sabe cuando parar.

De su cocina, pude apreciar que utilizan mucho los cítricos (limón y lima), así en se dejaba ver en la yuca y en el lomo. La verdad es que quedé encantada, porque de lo que probé no puedo ponerle pegas a nada; una carta breve, platos sencillos, pero sabrosos y contundentes. En cuanto a la relación calidad-precio es más que aceptable, raciones que oscilan entre los 4 y los 10 €, y acompañadas con arroz, ensalada y plátano frito “Tostones” a 12,50 €.

Para ir refrescando, entre bocado y bocado, nos tomamos unas cervecitas de la tierra; Palma Cristal, más suave y ligera, y Cubanero, más fuerte, ámbar, tostada y aguanta muy bien con los platos especiados y de carnes. Y de aquí a la sobrenoche con los cócteles de la casa. Habrá que regresar para probar los postres cubanos, donde la guayaba y el coco parecen ser los destacados en esta comida latina.

Y es que si bien se presentó la comida, no lo fue menos el final de la cena, pues los cócteles (6 €) hicieron que nos quedásemos allí hasta las 3 de la madrugada. Yo “aficionada y buscadora de mojitos” opté por un Daiquirí de hierbabuena y no me equivoqué. Siguiendo los pasos del clásico “ron blanco, jugo de limón o lima y azúcar” al que se suma hierbabuena fresca que tiñe de verde este combinado, dándole aroma, frescor y sabor mentolado. Me tomé tres, sólo digo eso, muy recomendable y apetecible, más ahora que ya se asoma el buen tiempo.

No puedo olvidarme de María Rosa y su equipo, sonrisas, amabilidad y atención en todo momento; te hacen sentir como en casa, realmente ellos abren sus puertas para dar buenos momentos y transmitir su cultura cubana. Así llevan unos 11 años poniendo un poco de gracia a la tímida calle Sandoval a la sombra de la transitada calle de Fuencarral. ¡Os ánimo a viajar al Mesón Cubano!

Mesón Cubano
Calle de Sandoval, 4
28010 Madrid
91 593 91 18
Precio medio: 15-20 €

lunes 19 de abril de 2010

RESTAURANTE TEPIC, UN MEXICANO CAMUFLADO


En el barrio madrileño de Chueca y en el número 4 de la calle Pelayo, se hace notar una fachada moderna, colorida, atractiva que llama la atención de cuanto ciudadano se tope en su camino. Luce vestido de bar cosmopolita. Estamos ante el TEPIC, un restaurante mexicano que “en ropajes” no lo parece. En su interior, en la mesa del fondo, nos encontrábamos mis amigos y yo la noche del pasado 13 de marzo.


Tepic es México, pero vanguardista, muy alejado de la imagen que ofrecen los establecimientos similares. Como he mencionado anteriormente, sorprende desde la entrada y no pasa desapercibido su interior: local moderno, de diseño, con tonalidades atrevidas (fucsia, blanco y negro), y grandes imágenes del DF; muy acorde al barrio donde se encuentra. Pero, no sólo rompe tópicos en la decoración, sino también en los platos que llegan a la mesa, más cuidados y cercanos a la cocina creativa en cuanto a presentación y cantidad.


Tras estas pinceladas ambientales, paso a detallaros la oferta culinaria que nos ofrece Tepic, donde los nombres de los platos ya suenan a México. Para abrir boca, quesadillas, flautas, totopos –nachos-, panuchos, queso frito y, cómo no, guacamole; también hay ensaladas y sopas.


Como plato principal destacan los tacos (con carne, queso o vegetarianos, a los que se le añaden distintas salsas, cebolla, cilantro y, en ocasiones, fruta). Se acompañan de las típicas tortillas y se comen con la mano. “Para seguir comiendo”, las quesadillas gratinadas y las enmoladas.


Nosotros empezamos compartiendo quesadillas huitlacoche (con hongos y queso), flautas barbacoa (de cordero desmenuzado y queso envueltas en tortillas crujientes, acompañadas con guacamole) y los totopos Tepic. Lo mejor, las flautas, crujientes y sabrosas; lo demás aceptable, pero sin sorprender. Que no teman los que huyen del picante, porque tienen distintas salsas que acompañan la mesa de principio a fin, una suave y otra para los que le guste el picante.


Como plato principal opté por las enmoladas, 3 tortillas de maíz rellenas de pollo, y sólo pollo, cubiertas con mole y un poco de queso fresco. Para mi gusto, le faltaba un poco de gracia: aunque estaban ricas, el relleno resultaba un tanto pastoso, seco; falta que compensaba el baño de mole que las cubría, suave y un tanto picante.


Y llegó el turno de los postres, poca variedad, pero buena forma de terminar: milhojas de cajeta “dulce de leche” con helado de vainilla, crepas rellenas de crema de avellana, coulant de chocolate con crema irlandés o mousse de coco con coulis de mango. Confieso que yo no elegí postre, lo que no quiere decir que no los probara.


En general, y a diferencia de otros mexicanos, un aplauso para los platos dulces. No probé el mousse, pues nadie votó por él; de los demás, me quedo con el coulant, suave, cremoso, de intenso sabor a cacao y, empapado en la crema de café, una delicia. Yo los caté mientras me tomaba un margarita de fresa, combinado de tequila, cointreau y jugo de fresa natural. ¡Buenísimo!


En cuanto a la bebida, cervezas mexicanas, desde la suave Coronita hasta la potente Negra Modelo. También hay vino, aunque no lo tienen en carta. Y para despedir la comida, buen surtido de tequilas y margaritas, en cuatro versiones diferentes.


Un servicio correcto, amable y, en ciertas ocasiones rápido, lo digo porque tuve que pedir 4 veces un vaso para la cerveza; eso sí, cuando llegó, congelaito venía, como debe ser.


En líneas generales, Tepic merece una visita; es nuevo concepto de restaurante mexicano y, por lo que he leído y comprobado, bien acogido; hay dos turnos y siempre hay que ir con reserva si no quieres quedarte sin mesa. Está claro que está de moda. Pagamos 35 por barba, así que el diseño y la zona se hacen notar en la factura, porque al fin y al cabo es comida poco elaborada (aunque es un precio moderado, pues hay que tener en cuenta que tomamos postre y cóctel; eso sí, si sóis de mucho comer y buscáis un méxicano más tradicional a buen precio, reservar mesa en LaTaquería del Alamillo).


Pero lejos de las modas, si yo tuviera que elegir, me quedaría con las típicas taquerías, más acogedoras, ambientadas, con música latina, mariachis, platos de colores y hermosas cantidades, que te hacen sentir el calor de México. ¡A Tepic volvería, pero a por otro Margarita!

martes 23 de marzo de 2010

BLOG EXPERIENCE EN LA ACCADEMIA DEL GUSTO

El pasado martes 16 de marzo, tuve la oportunidad de asistir a una reunión temática junto con otros compañeros de la red; un “Blog Experience a la Italiana”, presidida por el cocinero Luciano Fasciolo en la Accademia del Gusto de Madrid (Calle de Cristóbal Bordiú, 55). Un encuentro organizado por Addoor, red publicitaria líder en marketing y publicidad 2.0, con el fin de enriquecer las redes sociales a través de una comunicación directa e interactiva.

Asistimos unos 16 bloggers y, casualmente, conocía personalmente a Rosa de Velocidad Cuchara, Alejandra de Cocina con Encanto, Celina de Celina Catering, Alfonso de Recetas de Rechupete y a Damián de Estoy hecho un cocinillas. Fue una sorpresa coincidir con ellos, así como fue un placer conocer a otros compis de la blogosfera. Todos teníamos algo en común; fieles seguidores de la buena mesa, con inquietudes culinarias y ganas de pasarlo bien, así que ¡Buen provecho!

Tres recetas: tradición y vanguardia

Tras las palabras de bienvenida y agradecimiento, Luciano, o mejor Lucho –como él mismo se presentó- nos comentó brevemente los 3 platos que a modo de Show Cooking nos iba a mostrar; al mismo tiempo, se disculpó por su incipiente nerviosismo “que le abandonó en un abrir y cerrar de ojos”.

“Involtini” de pimientos rojos asados rellenos de queso Fontina y anchoas, con ensalada de rúcula, pera y aceites aromáticos

¡Buen aperitivo para quedar bien con los amigos! Fácil y agradecido en boca. Interesante aportación, un truco para la vinagreta: para que no se separen sus eternos rivales –aceite y vinagre-, sólo hay que calentarla un poco al fuego tras su emulsión y listo, con adición de especias.

Risotto de setas y trufa, con cecina, grana padano y crostini de focaccia

Sin palabras, realmente exquisito; meloso, con sabor y en su punto de cocción.

De esta lección, aprendí que un rissotto hay que tratarlo con delicadeza y hacerlo poco a poco; tras marcar el arroz (Carnaroli), añadir el sofrito e hidratar poco a poco con el caldo –caliente-; cuando esté listo, añadir mantequilla y parmesano. Se puede tener preparado con antelación: 10 minutos de cocción y 10 min. en el congelador. Y como el arroz se espera en la mesa, cuando llegue la hora, lo terminamos al fuego añadiendo más caldo y listo.

“Spezzatino”, estofado de ternera sobre polenta y croquantier de zanahoria

Otra delicia y, esta vez, con 2 modelos diferentes, el de ayer y el de hoy; mismo sabor, misma textura, pero diferente look. Lucho vistió esta receta tradicional para una gala clásica y para una “de vanguardia”; resaltó que el tópico de que en un restaurante de alta cocina uno se queda con hambre es una falsa percepción, porque al final en estos sitios, el menú es una degustación de sucesivos platos –desde 6 a los 40 del Bulli- donde al final uno acaba llenándose.

Tras la realización de cada plato, la cata del mismo; todos muy ricos, pero lo que más me gustó fue el rissoto, realmente impresionante.

Finalmente, pasamos a un coloquio abierto entre a ”alumnos” y “profesor” mientras disfrutábamos de un aperitivo “cena” –ensalada de pasta, parmesano con vinagre de Módena, Mortadela…- y brindamos por la simpática y grata experiencia.

Luciano Fasciolo “Lucho”, cocinero argentino con amplia experiencia en el sector y que ha trabajado en restaurantes como Nodo (de Alberto Chicote); actualmente es asesor de los restaurantes New York Steak House y Marco & Diluca (Centro comercial La Gavia).

Por último, dar las gracias a KNORR y Giovanni RANA que de la mano de ADDOOR y bajo la coordinación de Ana Valeva, Jefe de Marketing y Comunicación de la empresa, nos invitaron a este networking en la Accademia del Gusto presidida por el Chef Luciano.

Toda una experiencia, sin duda recomendable; así que si cae en vuestras manos no la desaprovechéis.

miércoles 17 de marzo de 2010

Formación y criterio, armas de opinar

La Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense y la Real Academia de Gastronomía diseñaron un Curso de Periodismo Gastronómico que empezó el 21 de enero y terminará el próximo 14 de mayo, víspera de San Isidro.

Pues bien, tras asistir a su inauguración por una invitación que me llegó al Facebook, decidí pasarme por allí y ver en qué iba a consistir este “master” tan atractivo. Mi único pensamiento, mientras escuchaba entusiasmada cómo se iba a formar la primera promoción de futuros periodistas gastronómicos, era: “no puedo creer que no me haya apuntado a esto, justo lo que buscaba cuando acabé mis estudios universitarios”. Claro que, a camino, estudié Restauración en la Escuela de Hostelería Fuenllana, una de las mejores decisiones de hasta hora mi corta vida.

Estudié, valoré, consulté con la almohada... y, al día siguiente, decidí inscribirme en el mismo porque, en efecto, pensaba y pienso que se trata de una especialidad de la comunicación que requiere una importante especialización que, en este caso, nos da un importante número de grandes profesionales que nos van contando sus experiencias, normas y teorías. Don Javier Fernández del Moral, catedrático del Dpto. de Periodismo II, José Luis Murcia y Cristino Álvarez de EFE, Ana Lorente, Ana Marcos, Ismael Díaz Yubero -durante varios años fue representante De España ante la FAO-, Yanet Acosta, coordinadora del Curso, Andrés Proensa, José Carlos Capel, y pioneros como Paco López Canís, Gonzalo Sol y Pepe Peñín, además de Rafael Ansón, Presidente de la Real Academia de Gastronomía, son parte de los profesores que tanto están transmitiendo a la treintena de alumnos matriculados.

Cada uno nos da una magistral “clase a su aire”, pero, esperablemente en todos ha habido no pocos elementos comunes que me parece lo son igualmente en otras muchas profesiones como medicina o derecho o, naturalmente, magisterio. Me refiero a la vocación de ser útil, a la apreciación de las circunstancias y a la sinceridad. Hasta el día de hoy considero que “como personas individuales y, este caso, divulgadores de la buena mesa” debemos tener nuestro estilo propio –cada uno enlazamos las palabras como mejor sabemos-, pero siempre con criterio, bajo el conocimiento y la formación. Al fin y al cabo, el lector comensal quiere saber, conocer y “catar” el producto.

Hace unos días estuve en la presentación que viene a cuento. Se trataba de un nuevo vino de Bodegas Valdubón de la D.O. Ribera del Duero. Reconozco no ser experta en vinos –realmente en casi nada,… e intento serlo en comunicación-, y acudí la convocatoria pues yo ya conocía su Honoris, que me gusta mucho, aunque me gustaría más si fuera un poco más barato. Fue llevada a cabo en la sala Shoko de Madrid, que no me pareció tampoco el lugar más adecuado, pero que tenía sin embargo un magnífico “escenario” giratorio enormemente útil para mostrar lo que el “Valdubón Diez” -VX- tiene como origen diferenciado: a los 10 autores del mismo -enólogos, periodistas, cocineros y bodegueros- que, de la mano del Sr. Ferrer, joven director de la bodega, nos fueron contando su quehacer y su porqué.

En la presentación intervino Josep Puigmarti, gran escultor y pintor catalán, que había llevado al lienzo una obra que pretendía explicar el trabajo de esos diez autores.

Tras el original acto, y como era de esperar, fue servido en “VX”, que bebimos allí, de pie, charlando unos con otros acerca de lo visto y oído, preguntándonos muchos de nosotros si nos darían luego una botella para “catar” el vino y disfrutarlo en un entorno más favorable para su apreciación. La verdad es que el packaging es muy elegante y original; vestido con tachuelas, "detalle" que se luce en la alta costura y que VX sabe lucir muy bien.

Todo esto, “vaivenes” cosecha de un comentario que leí en Verema donde el protagonista poco favorecido era el VX:

“Es un coupage realizado por 10 personalidades del mundo del vino: Custodio Zamarra, Rafa Sandoval y otros.
En cuanto a la vista poco puedo decir puesto que nos lo dieron a catar en un sitio con menos luz que un cuarto de fotografía.
En nariz se notaba muy cerrado y predominaba el alcohol.
En boca vuelve a destacar el alcohol sobre todo lo demás. Se percibía algo de fruta roja y la tempranillo se dejaba sentir. Mucho cuerpo y la madera resaltaba mucho.
Post gusto nulo, y un sabor intenso a almendra amarga, el tanino no marcaba.
Creo que el faltan 3 años en botella para empezar a evaluarlo. Habrá que ver su evolución.” Link verema: aquí

Sí, es sólo una opinión, pero… ¿con criterio? Menos bonito le dice de todo a este recién estrenado VX, tal vez no fue su día o tal vez se sienta tan capaz de catar un vino en un ambiente poco propicio y poder calificarlo tan convencidamente. Yo desde luego no poseo tales dotes; sólo puedo decir que el vino me gustó y que si tengo el placer de volver a encontrármelo, espero disfrutar de sus encantos más íntimos. ¡No estábamos ante una cata, sino ante la presentación de un vino!

Os dejo el link al video por si queréis echarle un vistazo. Gracias!!!!